En Utility Scale, el valor ya no depende solo de cuánta energía generas, sino de cuándo y dónde la entregas. En el Mercado Eléctrico Mayorista (MEM), el precio de la energía se forma por nodo y por hora: los Precios Marginales Locales (PML) reflejan el precio en un nodo específico del Sistema Eléctrico Nacional e incorporan componentes como energía, congestión y pérdidas. Ese detalle (nodo + hora) es justamente lo que vuelve estratégico al almacenamiento: te permite transformar un activo renovable intermitente en un activo gestionable frente a volatilidad, congestión y restricciones operativas.
Señales del sistema: volatilidad y estrés operativo
Durante 2024 se observaron niveles históricamente altos en variables operativas y precios del MEM. Un análisis del mercado reporta incrementos relevantes en PML impulsados por congestión y pérdidas, y describe episodios de estrés operativo que activaron estados de emergencia, además de estimaciones de faltantes de reservas del orden de gigawatts. Para un CEO o CFO, esto se traduce en una frase: incertidumbre en flujo de caja. Cuando los ingresos del activo dependen de ventanas de precio, restricciones de red y condiciones operativas, el costo de capital tiende a subir y la bancabilidad se vuelve más exigente.
El marco regulatorio ya está aterrizando el almacenamiento
Un punto clave para Utility Scale es que el almacenamiento ya no se está tratando como “un accesorio”, sino como un componente formalmente integrable al sistema. En México, el acuerdo A/113/2024 publicado en el DOF (7 de marzo de 2025) emite disposiciones para la integración de Sistemas de Almacenamiento de Energía Eléctrica al Sistema Eléctrico Nacional. El documento define el SAE y contempla modalidades de integración, incluyendo almacenamiento asociado a una central eléctrica (co-located) y asociado a un centro de carga, entre otras. Esto abre la puerta a estructurar proyectos Utility Scale con mayor claridad técnica y regulatoria, lo cual es esencial para socios e inversionistas.
¿Qué valor captura un BESS Utility Scale en el MEM?
A nivel global, los organismos técnicos y de investigación coinciden en que el almacenamiento puede capturar valor por múltiples vías: arbitraje energético, participación en servicios al sistema (servicios conexos/ancillary services) y soporte a la red, además de beneficios de flexibilidad para integrar renovables. En términos sencillos: el BESS no solo almacena energía; te da control. Control sobre el perfil de entrega, sobre la respuesta ante estrés del sistema y sobre la estrategia para capturar ventanas de valor.
Lo que cambia en el comité de inversión
Cuando el almacenamiento se plantea como “equipo”, la conversación se queda en CAPEX y especificaciones. Cuando se plantea como estructura de valor, la conversación cambia a: riesgo–retorno, bancabilidad, covenants, garantías, y capacidad de operar con disciplina. En Utility Scale, un BESS bien integrado y bien operado puede ayudar a (1) reducir exposición a volatilidad y congestión, (2) mejorar previsibilidad operativa y de ingresos, y (3) habilitar modelos comerciales flexibles (por ejemplo: EPC, tolling/availability, esquemas híbridos o coinversión), según la estrategia de capital del socio.
En el MEM, el almacenamiento no se justifica por kWh: se justifica por cómo mejora tu perfil riesgo–retorno.